
Por fin escribo dos días seguidos y eso que estoy en exámenes. Quizá sea la presión, quizá sea en que no he platicado con toda la gente que quisiera, quizá porque simplemente necesito expresarme. Todavía sigo con los efectos de la gran Semana Santa que he tenido este año de esa sencillez, de las grandes pláticas de corazón a corazón. También el hecho de que en México se celebre hoy el día de la Madre, aunado que en la universidad tuvimos la Misa en honor a María Madre del Amor Hermoso y sumado a más cosas que yacen en el fondo de mi alma que me inspiran a escribir.
Y es que necesito volver a tener esa sensibilidad. La gente necesita abrirse de verdad, ser sencilla, hablar de todo con tranquilidad, con madurez, sin miedo, sin soberbia, sin egoísmo y sin pretender cosas que no son. El hombre necesita hablar, encontrar la paz en los demás. A mí me encanta la música, disfruto y pienso de hecho que hay cosas que sólo pueden decirse con música. Te mete a profundidades impresionantes, cada acorde, cada tono de voz, cada ligadura en el bajo; pero no el ruido constante aunque a veces hace falta despejarse por salud. También el escribir expresa tanto, pero el escribir de verdad, no en la Black Berry, no en el Facebook; son herramientas maravillosas pero no expresan todo lo que el ser humano puede expresar. La expresión del cuerpo es importantísima. Esa sensibilidad, ese sollozo al oído de la persona amada, el simple apretón de manos ya expresa en sí tantas cosas, la forma de saludar. También la inconfundible sonrisa de cada persona marca un estilo. Y quizá con estos recursos tecnológicos se pierde mucho y hacen que se pierda este lenguaje corporal, y que se tenga una inmadurez en la afectividad porque se confunden cosas.
Estos días me han ayudado a volver hacia los demás; a recuperar esa sensación de estar con los demás pero de forma amena, abierta, con los planes más sencillos, sin necesidad de ninguna cosa extraordinaria. No estoy en contra de los medios electrónicos porque de hecho me estoy expresando a través de uno aunque en otro plan. También la Black Berry me ha ahorrado un montón de dinero; el Facebook me ha puesto en contacto con un montón de gente que hace mucho que no veo, con mi familia, me pone "la piel chinita" al ver esas fotos tan entrañables. Pero el hombre siempre busca a los demás, para eso está hecho, y cuando no los busca, cuando pierde esa forma de expresión no está realizándose. Poder conocer a los demás a fondo sólo se hace mediante la plática, mediante la apertura del corazón y la escucha, mediante la afectivad. Para luego poder decir : "te aprecio", "te he echado de menos", "me haces falta", "quiero volver a hablar no con la persona del Black Berry sino contigo", para poder decir algún día: "Te amo de verdad".
1 comments:
Completamente de acuerdo! Nada podrá reemplazar el hablar frente a frente. La tecnología es una gran herramienta, pero jamás podrá transmitir la calidez de un encuentro personal =)
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