
La gran máxima del Cristianismo es la Caridad. Por eso decía San Agustín: "Ama y haz lo que quieras..." La Navidad nos invita a renovar, a purificar el amor al prójimo. A compartir ese calor de nuestro corazón con los demás, no quedárselo, y no buscar la mera satisfacción personal, el amor no se compone de meros placeres. La confusión del Amor con otras cosas, como manifestaciones de amor fuera de tiempo y plazo, corrompen el amor. A un recuerdo la frase de Juan López Padilla, que definía esta confusión de manera muy particular: "¿Hacer el amor, pendeja? Mejor hazme un pastel eso si es Amor..." Y realmente eso es verdad, hay otras verdaderas manifestaciones de amor, que ayudan a madurar en el amor. Como el compromiso, la fidelidad, la pureza del pensamiento con tu pareja.
En esta Navidad, a trabajar en el Amor, pero el de verdad.
2 comments:
Luis mejor HAZ un curso de cocina fácil!! Que sino, a este paso te vas a morir de hambre en estos días!!!
Atte. Quique
jejejeje! Gracias, lo tomaré en cuenta jaja!
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